La dieta BARF propone incluir entre un 20 y 60% de carnes magras (y grasas) en su ración de comida diaria.


Hay un sin fin de variedad, solo tienes que pasearte por tu carnicería/pescadería de confianza y echar un vistazo, haremos un breve resumen:

Carne de pollo: baja en grasas y en calorías y alta en proteínas, lo cual es ideal para mantener el peso.

Carne de pavo: baja en grasas, ideal para dietas de mantenimiento o adelgazamiento. También es muy usada en dietas renales por contener pequeñas cantidades de ácido fólico y tan sólo trazas de vitaminas liposolubles.

Carne de cerdo: comodín en perros activos o deportistas por ser muy grasa, también recomendada en dietas de engorde.

Carne de potro: es de fácil digestión, razón por la cual se aconseja su consumo y especialmente en la alimentación de perros con anemia por carencia de hierro debido a enfermedades como la Leishmaniosis.

Carne de pato: brinda muchos beneficios, como el aporte de riboflavina, tiamina, niacina y vitamina B12 y B5, útil para combatir el estrés.

Carne de vaca: rica en Zinc, ayuda en el crecimiento y en el buen funcionamiento del sistema inmune.

Carne de cordero: En lo que se refiere a su contenido tanto en vitaminas como en minerales, es especialmente rico en vitaminas del grupo B, fundamentales para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

Carne de jabalí: El alto contenido de vitamina B3 , hace que sea un alimento beneficioso para el sistema circulatorio. Además es recomendable para combatir enfermedades como la diabetes, la artritis o artrosis.

carne y pescado perros y gatos

Todos los pescados que indico en la imagen son aptos, ideales y seguros.

Los pescados blancos son bajos en grasas y están indicados principalmente para perros o gatos con obesidad. Si tu peludo está en un buen peso, te recomiendo que elijas principalmente pescados azules, ya que son una rica fuente de ácidos grasos esenciales Omega 3.

Recuerda aportar variedad de pescados para lograr un buen balance de nutrientes en su dieta.

Además, elige preferentemente pescados pequeños (como las sardinas o boquerones) ya que no viven mucho y no suelen estar contaminados con metales pesados (a diferencia de los grandes depredadores como el atún).


¿Qué tiene de especial la carne de caballo?

Destaca por su moderado aporte calórico, en comparación con el resto de carnes, debido a un contenido en grasa inferior (1 gramo/100 gramos de producto). El contenido en proteínas de la carne de caballo es ligeramente superior a la de vacuno.


En cuanto a los minerales, supone la mayor fuente de hierro de origen cárnico después de despojos y vísceras (sangre, hígado), que junto a la elevada cantidad de mioglobina (pigmento) le confieren el intenso color rojo característico. Su contenido en hidratos de carbono es superior al de otras carnes.

Por su característica composición, es de fácil digestión, razón por la cual se aconseja su consumo y especialmente en la alimentación de perros con anemia por carencia de hierro debido a enfermedades como la Leishmaniosis.


La carne de caballo es la que tiene mayor cantidad de proteínas.
Prácticamente un 20% de su composición lo conforma este tipo de alimento, o lo que es lo mismo, 20 gramos por cada 100 de la carne de caballo son proteínas.

El alto contenido en zinc de la carne de caballo facilita al organismo la asimilación y el almacenamiento de la insulina. El zinc que contiene esta carne, contribuye a la ayuda en el proceso de crecimiento, además de ser beneficioso para el sistema inmunitario y la cicatrización de heridas, ayuda a metabolizar las proteínas. Al ser rico en zinc, este alimento también ayuda a combatir la fatiga e interviene en el transporte de la vitamina A a la retina.

Esta carne está recomendada para perros deportistas o recién recogidos de la calle o perreras. También es una buena opción para dar de forma ocasional en razas con el metabolismo rápido (por ejemplo: galgos, podencos, etc)

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