Antes que nada vamos a ver cuál es el significado fisiológico de estos dos procesos:

En la naturaleza de casi todos los pequeños animales el estímulo del vómito es una forma habitual de re-equilibrar su organismo. De hecho, es frecuente observar a los perros vomitar después de haber comido hierba para apagar el “calor” (acidez) en el estomago.


Si además estás en el proceso de cambiar la alimentación del animal por una biológicamente más adecuada puedes apreciar un incremento en la frecuencia de los vómitos. Es un proceso normal de desintoxicación del organismo y si solo queda como algo esporádico no hay que preocuparse.

También suele deberse a que el estómago debe regular su pH.

La diarrea nos indica que el alimento ingerido por el animal ha pasado por el tubo digestivo sin haber sido digerido correctamente. Normalmente durante el proceso de digestión, los alimentos pierden un 80% del agua que contienen durante el paso por el intestino, cosa que no ocurre el proceso diarreico.

Siempre y cuando se trata de episodios aislados y estamos todavía empezando con la alimentación natural tampoco hay que preocuparse mucho; el organismo necesita un tiempo para acostumbrarse a la ingesta de un alimento “vivo”.

También es uno de los temas que más veo en consulta.

¿Cuándo me tengo que alarmar?

Pues bien, cuando empiezas a darle una dieta biológicamente apropiada a tu peludo, es normal que no hayan heces normales (dura, buen color, sin mucosidad y poco olorosa…). Es común que padezcan diarrea y mucha mucosidad a veces acompañada de sangre digerida en las heces a parte de vómitos intermitentes… Es lo que llamamos un periodo de desintoxicación y adaptación que en algunos casos son unos días y en otros unos meses.

En ambos casos se recomienda dejar descansar al organismo con un día de ayuno y luego empezar con una dieta blanda de patatas hervidas (30%), calabaza hervida (30%) y pollo o pescado hervido (50%). También se recomienda aumentar el número de toma diaria y añadir algún pro biótico (yogur natural, kéfir, col fermentada, alfalfa deshidratada etc.) en la dieta para enriquecer la flora intestinal.

El riesgo mayor que podemos tener con los vómitos y las diarreas es que se junten y se intensifiquen. Siempre dependiendo de la edad y el estado físico del animal estos dos procesos pueden llevar al animal a un estado muy decaído y por último a deshidratarse.

Este sería el caso de alarmarse y acudir a tu veterinario de confianza.

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