La única forma de diagnóstico es hacer una dieta de eliminación y un test de provocación. Se observa si remiten los síntomas durante 6 semanas eliminando un posible agente alergénico basándose en una fuente de proteína y carbohidratos que el animal no ha recibido anteriormente.

Es muy importante hacer una buena historia clínica con los hábitos alimentarios completos (las chucherías, premios, medicación recibida… Todo).

La recomendación suele ser de dietas caseras por su facilidad al saber con exactitud los ingredientes que usamos, aunque hay gente que prefiere las dietas comerciales basadas en proteína hidrolizada (de pollo o soja) hay muchos perros a los que les causan reacciones alérgicas.

En la reacción alérgica se produce la degranulación de los mastocitos que da como resultado la liberación de histamina. Para que esto se produzca se requiere la unión de dos secuencias de aminoácidos (epitopos) de la misma proteína a dos inmuno­globulinas situadas en la superficie del mastocito.
Como consecuencia de la disminución del tamaño de las proteínas se reducen las posibilidades de que se libere histamina. Por otro lado, la gran digestibilidad de estos péptidos probablemente también contribuye a reducir la alergenicidad, ya que disminuye el tiempo de permanencia en el intestino y hace que las posibilidades de que surjan reacciones alérgicas o intolerancias sean mínimas.

Muchos son los animales que tienen alergias alimentarias, a veces difíciles de encontrar y con síntomas demasiado comunes.

Éstas son reacciones adversas a uno o varios alimentos, las cuales pueden estar causadas por mecanismos inmunológicos.

Las reacciones adversas no inmunomediadas pueden ser metabólicas (como la intolerancia a la lactosa), farmacológicas (como las causadas por la histamina), intoxicaciones alimentarias (por toxinas bacterianas, fúngicas o de otro tipo) o reacciones idiosincrásicas (como la enteropatía sensible al gluten del Setter Irlandés).

Normalmente los síntomas no son inmediatos, se presentan como una dermatitis atópica (en el 16% de los casos) y prurito.
También suelen verse síntomas dérmicos como: seborrea, pioderma superficial recurrente y cualquier forma de vasculitis, urticaria y eritema multiforme.

Es importante descartar posibles alergias a parásitos o infecciones bacterianas antes de descartar una alergia alimentaria.

En una serie de casos de alergia alimentaria el 24% de los perros presentaban otitis externa como único síntoma, y en el 80% la otitis era uno de los síntomas. En el 10-31% de los casos hay síntomas gastrointestinales como vómitos, diarrea, motilidad intestinal aumentada y borborigmos. En la mayoría de casos se presenta a una edad temprana, en el 48% de los casos antes de un año.

Lo importante es conseguir eliminar el alimento causante de la reacción adversa y conseguir que nuestro peludo esté sano y saludable de nuevo.

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