La Dermatitis Atópica Canina (DAC) es una enfermedad inflamatoria de la piel de nuestros canes, causada por una hipersensibilidad o alergia a algunos componentes ambientales que llamamos alérgenos, entre los que se encuentran los ácaros del polvo o del almacenamiento de alimentos, pólenes y mohos.


La característica fundamental de la Dermatitis Atópica Canina es el picor.


Las lesiones primarias causadas por la reacción alérgica suelen localizarse en las zonas donde la piel es más sensible: cara, cara interna de los pabellones auriculares, cuello, axilas, ingles, abdomen, periné, cara ventral de la cola, zonas de flexión de las extremidades y espacios interdigitales.

Al principio encontraremos zonas enrojecidas, granitos, descamación e irritación de la piel, pero si el problema avanza y el rascado persiste, las lesiones se agravan, convirtiéndose en piel endurecida y ennegrecida, y zonas sin pelo más o menos extensas. A menudo podemos encontrar perros con otitis externa bilateral, conjuntivitis bilateral o infecciones secundarias por bacterianas o levaduras.


Antes de iniciar el tratamiento específico de la enfermedad hay unas premisas imprescindibles que cumplir:

1. Todos los perros atópicos deben recibir un estricto control de pulgas. Los animales atópicos están predispuestos a desarrollar DAPP, por lo que se debe evitar al 100% el contacto del animal con las pulgas.

2. Es necesaria la colaboración estrecha con el propietario, que debe entender la enfermedad y participar en las decisiones terapéuticas, al ser el último implicado en su aplicación.

3. Todos los animales atópicos deben recibir cuidados cutáneos que ayuden a la integridad de la epidermis y sus anejos.

4. Las infecciones bacterianas o por Malassezia de la piel tienen un componente pruriginoso e inflamatorio muy importante, por lo que es imprescindible la eliminación de las infecciones cutáneas secundarias que pueda padecer el animal.

5. El objetivo del tratamiento es disminuir la sensación de prurito y evitar la manifestación clínica de la enfermedad, ya que la condición atópica no se puede curar.


Lo ideal es empezar con un cambio en la dieta, la dieta natural es perfecta para poder descartar alimentos que causen alergia y eliminar por completo los cereales.

Lo siguiente es hacer una crema con base de aloe vera y ponerla en las zonas del cuerpo afectadas mínimo 3 veces por semana (no en la cara).


Además es importante suplementar para aumentar el sistema inmune con artemisa y utilizar antiinflamatorios naturales como el harpagofito, jengibre, equinácea o la cúrcuma.

Tampoco podemos olvidar el suplemento de Omega 3 que es importante para ayudar a mantener la vitalidad del pelaje y la piel.

Un truco cuando es a causa de una alergia medioambiental es pasear a primera hora de la mañana y última de la tarde, evitando así la mayor acumulación de polen en el ambiente.

Además del cepillado diario también es importante evitar los químicos en el hogar y no usar tejidos de origen animal.

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