Todos los que tenéis cachorros ahora o pensáis en un futuro próximo os planteais las mismas dudas:

 

¿Puedo iniciar directamente en Barf?

No puedes, ¡debes!

Siempre oímos que el sistema digestivo de un cachorro es inmaduro, pero eso no significa que no pueda alimentarse como un adulto, si no que el alimento debe repartirse en muchas veces durante el día ya que no tienen los ácidos gástricos tan fuertes como para poder digerir grandes cantidades.
 
 El inicio con pienso, forzando su páncreas, provocará hipersensibilidad a algunos alimentos en algún momento de su vida.
 
 Es común en esta etapa que hayan diarreas y vómitos cuando añadimos un alimento nuevo, pues este es el modo en el que su metabolismo se inmuniza. Recordemos que todo lo que nos rodea contiene bacterias que de adultos estarán presentes en gran medida en su flora intestinal.
 
 Además, el correcto porcentaje de humedad permitirá un buen desarrollo renal, evitando que de adultos puedan sufrir este tipo de enfermedades crónicas.
 
 
Si comenzamos con un cachorro de 2 meses, lo ideal es pedirle al cuidador anterior que en lugar de iniciar con pienso, lo haga con carne semi-cocida. Empezaremos con un 10% de su peso actual, que fácilmente podremos ir modificando cada 15 días cuando lo pesemos.
 
 
 

Iniciamos como con cualquier transición, con carne magra y un puré de zanahoria o calabaza, que si no presenta intolerancia podremos introducir huesos carnosos adecuados al tamaño. Lo habitual es que los cachorros que han estado con su madre y hermanos en condiciones adecuadas no presenten ansiedad con la comida, cosa que no suele suceder cuando han pasado hambre, miedo, etc. Si presentan ansiedad con la comida podemos triturar los huesos y o dar huesos muy blandos como son los cuellos de pollo, poco a poco cuando consiga confianza y calma podremos subir la dificultad.

 
 
 

(Para mi es importante que le enseñemos a masticar y no nos quedemos con la comodidad de triturarlos o sustituirlos para siempre, ya que la masticación permitirá que obtenga un momento de tranquilidad y relax que disminuirá la ansiedad y el estrés que acumule a lo largo del día).

 
 
 
 
 

Pero, ¿Y si el cachorro es adoptado y tiene otra edad?

 
 

No importa, tenemos estos porcentajes en base a los meses que tenga:

10% del peso actual entre 2 y 4 meses

8% del peso actual entre 4 y 6 meses

6% del peso actual entre 6 y 8 meses

4% del peso actual entre 8 y 10 meses

3% del peso actual de 10 meses en adelante

 
 
 

El huevo es un alimento ideal para los cachorros por la biotina (que mejora el sistema nervioso) y la cantidad de B12, entre otras, que son esenciales para el desarrollo neuronal.

La cantidad sería 1 huevo de gallina para cachorros pequeños, 2 para medianos y 3 para grandes máximo semanalmente.

 
 
 
 Los suplementos al principio no son adecuados hasta que la dieta está completamente introducida (todas las proteinas, verduras y frutas) y nos hemos asegurado de que no hay ninguna intolerancia. Recordad que en el inicio de una introducción una diarrea no nos asegura que haya una intolerancia ya que los cachorros también son exploradores y tienden a comer cosas indebidas en los paseos o parques.
 
 
 

**En caso de que una diarrea persista las 48h deberemos acudir al veterinario para evitar una deshidratación

 
 
 
 
 

¿Qué suplementos podremos añadir una vez esté introducidos todos los alimentos?

 
 El omega 3 (en capsulas preferentemente) será el más idóneo ya que el DHA tiene un efecto beneficioso en la estructura de la membrana celular y asiste en el normal crecimiento y desarrollo cerebral y visual entre otros. Mientras que EPA y DHA, son indispensables para el sistema inmunitario donde controlan los procesos clave que respaldan su salud. También hay estudios que los relacionan con la salud cardiovascular y neuromotora.
 
 
 
 Otra preocupación suele venir con el cambio de dentición, ya que siempre se ha dicho que la masticación de alimentos duros puede provocar que los dientes salgan torcidos o que no tengan fuerza para romper los huesos y los traguen enteros.
 
 

No solo no se tuercen, si no que para ese momento el cachorro tiene la suficiente fuerza en la mandíbula como para no tener ningún problema que necesite una adaptación de la dieta. Es más, ¡Podemos usarlos a nuestro favor para aliviar las molestias! Redirigiendo las mordidas a objetos no deseados por huesos recreativos o dando semicongelado el hueso carnoso para que el frío alivie sus encías.

 
 

De todos modos, el proceso dura muy pocos días y algunos guías ni siquiera llegan a ver los dientes caídos.

 

¿Y vosotros, tenéis cachorros barferos?

 
 
 
 
 
 

Mac, de @northern_wild_dogs

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