La creatinina es un compuesto orgánico a partir de la degradación de la creatina (que es un nutriente útil para los músculos) . Es producida naturalmente en el cuerpo a partir de aminoácidos, principalmente en el riñón y el hígado. Se transporta en la sangre para uso de los músculos.

 
 
 

Aproximadamente el 95% de la creatina total del animal se encuentra en el músculo esquelético, el otro 5% se deposita en corazón, cerebro y testículos. Su nivel es un reflejo de la masa muscular de sus cuerpo. Los niveles bajos son comúnmente debidos al consumo de piensos comerciales por su inadecuadas proteínas, que no suelen ser frescas y en la mayoría de marcas las obtienen de vegetales como el arroz para abaratar costes. También son un reflejo de enfermedad del hígado, daño a los riñones o preñez.

 
 
 

Los niveles normales de creatinina en un perro son 0,6 a 1,2.

 

Para lograr un abastecimiento óptimo de creatina, uno perro de talla mediana debería consumir diariamente al menos 350g de carne cruda o pescado crudo. Como esto no corresponde a la realidad en los perros alimentados con piensos compuestos, es recomendable y razonable que consuman proteína fresca como carne de caballo o pescado azul. Los perros alimentados con comida comercial no obtienen la creatina correcta. Su concentración de creatina en el plasma sanguíneo es muy baja.

 
 

¿Cómo ayuda la creatinina en los perros?

Los perros de alta actividad y de trabajo realizan mucho ejercicio, un ejercicio anaeróbico como por ejemplo tirar de trineo, correr en carreras, es un estímulo óptimo para el crecimiento muscular. La creatina les permite tener una reserva de energía anaeróbica mayor, con lo que prepara el terreno para tener más crecimiento muscular y aumento de fuerza.

 

Existen estudios que muestran que los niveles altos de creatina, en combinación con el entrenamiento, trabajo y adiestramiento de los perros, incrementa la masa muscular más que si únicamente se entrena. Los mecanismos por lo que esto sucede no están del todo claros, pero se ha sugerido que puede deberse a una mayor síntesis proteínica.

 

Cuanto más duro es el entrenamiento o el esfuerzo del perro, mayor es el daño que se produce en los músculos y, por lo tanto, más tiempo necesitan para recuperarse. Ahí la creatina juega un papel muy importante, ya que potencializa los niveles de fosfatos de alta energía (o fosfocreatina), lo cual se traduce en un restablecimiento más rápido. Además, el aumento de creatina intramuscular ayuda a captar más glucosa del torrente sanguíneo, consiguiendo que la cantidad total de glucógeno muscular se multiplique. Esto es importante, ya que el rendimiento en resistencia es directamente proporcional a la concentración intramuscular de glucógeno.

 
 
 

Un nivel de creatinina mayor de 1,2 indica que los riñones no están funcionando correctamente y que no están eliminando esta sustancia de la sangre a un ritmo lo suficientemente alto como para mantener al perro sano. Por lo general, un perro se compensa por la pérdida de la insuficiencia renal al beber más agua y producir más orina para eliminar la creatinina de su sistema, por lo tanto, por lo que es difícil de diagnosticar la insuficiencia renal por el simple análisis de sangre. Al menos 2/3 de la función normal de los riñones se han perdido antes de que comience a aumentar el nivel de creatinina.

 
 
 

También una inflamación provoca un nivel más alto de creatinina a veces debido a una intoxicación.

Siempre hay que consultar con un nutricionista junto con un veterinario un cambio de dieta a causa de una subida de creatinina en una analítica.

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