En primer lugar, los perros suelen actuar como portadores asintomáticos y pueden eliminar uno o más serotipos de forma intermitente durante más de 6 semanas. Además, los perros pueden albergar Salmonella spp. en el intestino y los ganglios linfáticos mesentéricos sin evidencia de signos clínicos. Diferentes estudios han demostrado una amplia prevalencia de Salmonella spp. que oscila entre 0 y 79%.

La Salmonella no tiene un efecto catastrófico en el organismo de nuestros peludos como sí sucede con los humanos.

Los perros y los gatos están equipados con un ambiente gastrointestinal ácido, con enzimas digestivas y bilis, los cuales ayudan a conducir el tránsito de la salmonella por el organismo de nuestros peludos sin causar ningún tipo de enfermedad. De hecho, diferentes estudios han encontrado rastros de Salmonella en el 36% de las heces de perros sanos examinados y en el 18% de las heces de gatos sanos.

Además, la probabilidad de que un huevo que no esté roto contenga Salmonella es muy baja, así que esto no debería detenerte ni asustarte a la hora de añadir este nutritivo alimento a la dieta de tu peludo.

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